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[4] preguntas (y respuestas) sobre la ecoansiedad


El planeta entero está en crisis, en una crisis planetaria provocada por el agotamiento de recursos y la destrucción de ecosistemas. Provocada por los humanos, básicamente.


Los seres humanos somos la única especie que está atentando premeditadamente contra el planeta en el que vive y que (es importante no olvidar) es el único que puede albergar vida hasta donde conocemos.


Nos encontramos, además, en medio de una pandemia a nivel global y ¿sabéis qué es lo más desesperanzador? Que, posiblemente, la pandemia del Covid-19 que estamos viviendo hoy no sea la única que experimentemos en el transcurso de nuestras vidas.


La crisis planetaria trae consigo desastres naturales, movilizaciones de población, guerras y conflictos, destrucción de ecosistemas, extinción de especies animales y enfermedades, entre otras muchas más desgracias.


Y hay un trastorno del que cada vez se habla más pero que, aun así, sigue siendo muy desconocido para la mayoría de la población aunque cada vez afecta a más personas. De hecho, es probable que tú también lo sufras y no lo sepas.


Hablamos de la Ecoansiedad.



¿Qué es la ecoansiedad?


La American Psychology Association define la ecoansiedad como “el miedo crónico ante la catástrofe medioambiental” y, aunque en sí misma no sea una patología, se ha demostrado que causa tristeza, estrés, preocupación, obsesión y depresión ante la incertidumbre del futuro de nuestro planeta.


Las personas que sufrimos ecoansiedad sentimos impotencia con mucha frecuencia ante problemas que escapan a nuestro control, lo que incrementa esa misma impotencia. Sentimos tristeza al ver el daño que el ser humano causa al planeta y a menudo nos sorprendemos con un pesar muy grande en el corazón al leer noticias sobre bosques arrasados por el fuego o especies extinguidas.


Vivimos un tiempo en el que la salud mental está tomando un papel más importante en el ambiente sanitario y estamos comenzando a valorarla como se debe. Sabemos que los jóvenes de hoy en día son los más deprimidos desde que se tienen datos y que los suicidios entre adolescentes y preadolescentes se han incrementado de forma muy significativa en los últimos años.


Hay muchas posibles causas tras estos datos pero lo que está claro es que la salud mental está dejando de ser un tema tabú y se está convirtiendo en algo a lo que prestar especial atención. Es especialmente importante (como en todo) la normalización, hablar sobre ello y pedir ayuda. Por eso es vital que se creen espacios seguros y conversaciones apropiadas acerca del tema.


La Organización Mundial de la Salud prevé que la salud mental sea un problema público de primera magnitud en las próximas décadas.



¿Sufres de ecoansiedad?


Quizás tú, que estás leyendo esto, sientas también esa tristeza de la que te hablamos al presenciar los daños que sufre el planeta por culpa de la huella humana. Quizás te muestres sensible a problemas que no afectan directamente a tu día a día pero que sabes afectan de forma directa al desarrollo de tu vida.


Quizás te sientas impotente al creer que no hay nada que puedas hacer para solucionarlos.


Quizás te angustie pensar en el futuro.


Quizás te produzca ansiedad pensar en que estamos llegando al punto de no retorno en el que el planeta jamás volverá a ser como lo conociste cuando ibas al colegio, por ejemplo.


Quizás te entristezca pensar en el estado de bosques y océanos dentro de 50 años o en las especies animales que perderemos.


Quizás te deprima pensar en qué futuro conocerán tus hijxs, y los hijxs de tus hijxs, o si tendrán siquiera un futuro.


Si sientes esto, no estás solx. Somos muchxs lxs que sentimos ecoansiedad en mayor o menor medida, unos días más y otros menos.


Es algo que hemos aceptado en nuestras vidas y hasta abrazamos porque sentir ecoansiedad es estar presente en el día de hoy, observar y saber que algo no va bien. Que muchas cosas no van bien, realmente.



Síntomas de la ecoansiedad


Como te contábamos antes, la ecoansiedad en sí misma no es una patología reconocida.


Sin embargo se ha comprobado que genera consecuencias que sí lo son como la depresión.


Algunos de los síntomas que puede experimentar alguien que sufra ecoansiedad son:

  • Nerviosismo

  • Estrés

  • Desasosiego

  • Angustia

  • Ataques de ansiedad

  • Insomnio

  • Obsesión

Estos síntomas no son únicos a la ecoansiedad, y también se puede manifestar de otras formas muy diferentes.


Si sufres alguno de los síntomas descritos anteriormente, consultar a un profesional puede ayudarte a entender mejor tu situación y te dará las armas que necesitas para enfrentarla de la mejor manera posible.



¿Cómo lidiar con la ecoansiedad?


Si sufres ecoansiedad hay muchas cosas que podemos recomendarte y que a nosotros nos funcionan para sobrellevarla mejor. Vamos a tratar de darte algunas herramientas que esperamos te sean útiles pero te recomendamos de nuevo pedir ayuda profesional si lo necesitas:


  1. Involúcrate y actúa en contra de aquello que te genera ansiedad. Investiga, infórmate y realiza los cambios que consideres necesarios y estén a tu alcance.

  2. Haz de la crisis planetaria un factor importante en las decisiones que tomes en tu vida. Por ejemplo, ¿qué impacto tiene la moda que usas? ¿y tu alimentación? ¿y tu medio de transporte habitual? Sentir que tus decisiones son una fuerza positiva puede ayudar en gran medida a aplacar este sentimiento.

  3. Habla de ello. Hablar sobre los temas que nos preocupan aligera notablemente la presión que nos generan. Además, al compartir tus inquietudes sobre la crisis climática, informarás a amigxs y familia y quizás consigas hacerles reflexionar sobre ello. Al final, es un problema de todxs, pero no todxs lo vemos.

  4. Exige políticas medioambientales reales y efectivas. Elige un gobierno para tu país que verdaderamente se preocupe por la crisis medioambiental y tenga un programa de actuación a la altura del problema.

  5. No formes parte del consumismo extremo. Invierte tu dinero en opciones sostenibles y rechaza comprar por comprar. Busca alternativas de segunda mano e infórmate sobre el proceso de producción de los artículos que vayas a comprar y su impacto en el planeta.

  6. Valora seriamente el reducir tu consumo de productos de origen animal. La industria ganadera es una de las más contaminantes del mundo. Puedes empezar por establecer un día a la semana sin carne e ir ampliando según te vayas sintiendo cómodx. Te aseguramos que es mucho más fácil de lo que parece y que, sin duda, es muy gratificante.


Aunque todas estas herramientas son muy útiles, lamentablemente no solucionarán de raíz el problema que provoca la ecoansiedad porque (y esto es nuestra opinión) la ecoansiedad durará mientras exista una crisis climática.

No creemos que sea posible que un día nos levantemos y nos haya dejado de preocupar el estado de nuestro mundo, la verdad. Tampoco queremos que sea así.



¿Es malo sentir ecoansiedad?


Sentir ecoansiedad es estar vivo y ser consciente de nuestra existencia. Sentir ecoansiedad es querer sobrevivir, garantizar un futuro a las próximas generaciones, a los ecosistemas y a todos los que formamos parte de este precioso y único planeta.


Sentir ecoansiedad es emocionarme escribiendo esto y esperar que tú te emociones leyéndolo porque la crisis planetaria es un problema de todxs, es un problema que nos une, da igual que vivamos en puntas opuestas del mundo.


Hay mucho que podemos hacer, no dejes que te desanimen. Es necesario que cambiemos todxs y por eso es tan importante el activismo y la difusión. Cuantas más personas se sensibilicen con este problema, más cerca estaremos de la solución.


No obstante, aunque no hubiera solución al problema, aunque todos nuestros esfuerzos fueran en vano, habría que seguir. Preocuparnos por nuestro planeta y tratar de generar el menor impacto negativo en él con nuestra existencia debería ser algo muy arraigado en nosotros y que hiciésemos de todas formas.


Aunque esto no sirviese para nada, deberíamos continuar porque es lo que hay que hacer, porque el planeta es nuestro hogar, el único sitio donde podemos existir, y cuidar de él es una cuestión de supervivencia.


No sabemos si esta crisis tendrá solución o si llegaremos a verla, pero lo que sí sabemos es que la solución está en manos humanas y de nadie más. Las mismas que han creado el problema, pueden solucionarlo. Pero el reloj corre y la oportunidad se desvanece. Hay que actuar ya.


Tendríamos que haber actuado ayer.



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