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El planeta no está de rebajas. Guía para comprar en el Black Friday



Si no lo necesitas, no es Black Friday.


Si no lo necesitas, no hay rebaja.


Si vas a comprar un producto (o más) que no necesitas, no estás ahorrando dinero en las rebajas.


Estás cayendo en la trampa del consumismo.


¿Por qué son solo las grandes empresas las que pueden permitirse grandes descuentos en rebajas? ¿Por qué la ferretería de tu barrio no lo pone todo al 50% de descuento? ¿Por qué no hace Black Friday el ilustrador que te gusta, el fotógrafo o el artesano que tanto admiras?


Porque las grandes empresas te mienten todo el año con precios que hemos interiorizado como "normales" para luego, en momentos puntuales como el Black Friday, aplicarles un 50% y hasta un 90% de descuento y vendértelos como una ganga. Y aún así, siguen ganando dinero.


El pequeño comercio, el emprendedor y el artista, no pueden permitirse esos descuentos porque sus precios habituales ya están bastante ajustados. Los marcan con el fin de que sean justos para todos: para ellos y para ti que compras.



Llevamos tanto tiempo acostumbrados a precios bajos que hemos dejado de valorar el trabajo.



Compramos productos a precios demasiado bajos para garantizar una cadena de producción ética, sostenible y que, cuando llegan a nuestra casa, tengan la calidad suficiente como para durarnos un tiempo adecuado.


Dejando a un lado la obsolescencia programada en la tecnología (que daría para otro post), nada dura lo suficiente.


Una camiseta de 4€ probablemente dure una estación antes de decolorase, darse de sí o salirle pelotillas. Y nos iremos de vuelta a la misma tienda a comprar otra camiseta de 4€ porque hemos normalizado que las cosas no duren.



No es que las cosas no duren, es que las cosas que estamos acostumbradoss a comprar no pueden durar por su mala calidad.



Las marcas inventan modas, temporadas y tendencias para provocar que nunca dejemos de gastar nuestro dinero. La chaqueta de este año estará pasada de moda el año que viene y habrá que comprar una nueva. El ciclo no acaba nunca. Seguimos metidos en la trampa.


Hace poco escuché en una tienda a una pareja discutir sobre comprar o no una funda para un cojín. El hombre dijo que no le gustaba el tacto de la tela y que creía que se rompería pronto, a lo que la mujer le respondió "para lo que cuesta... compraremos otra cuando se rompa".



Cuando un producto es escandalosamente barato para el consumidor significa que alguien está pagando el precio.



Con frecuencia, quienes sufren las rebajas y los Black Friday son dos:


  1. Las personas que producen esos artículos en condiciones laborales pésimas, sin garantía de salud ni seguridad, sin futuro ni aspiraciones.

  2. El planeta que soporta la producción masiva de productos, los químicos vertidos en sus aguas, los campos de cultivo sobreexplotados para aumentar la producción, el agotamiento de recursos, el traslado intercontinental del artículo final hasta la tienda, los envases, los residuos generados cuando se rompa al poco tiempo de comprarlo...

Si algo es barato, siempre hay truco.

No podemos seguir en este sistema de consumo abusivo para las personas y el planeta. No podemos permitirnos todas las consecuencias negativas que acarrea este sistema.


Debemos cambiar nuestro modelo de consumo, esto no es un consejo, sino una necesidad real, importante y urgente. Debemos cambiar prioridades y sensibilizarnos con el problema tras este consumismo masivo.


Cuando sea época de descuentos y rebajas sigue estos dos pasos:

1. Pregúntate si necesitas algo

2. Pregúntatelo de nuevo y averigua si verdaderamente lo necesitas.


Aquí tienes una guía de compra que seguro te ayudará a afrontar las rebajas:


1. Si no hay nada que necesites antes de que comiencen las rebajas, ni siquiera mires catálogos, webs o tiendas. Acostúmbrate a consultarlos solo cuando necesites algo de verdad y no por aburrimiento.


2. Si necesitas algo medita sobre si verdaderamente es así y busca opciones para hacerte con ello. Nunca caigas en la primera tienda que lo ofrezca sin valorar.


3. Piensa en lo que conlleva la fabricación de ese producto (materiales, mano de obra, transporte, recursos necesarios...) para decidir si merece la pena desde un punto de vista ético y ecológico.


4. Rechaza cualquier cosa que no vaya a hacerte feliz (pero realmente feliz), ayudarte en tu vida y/o trabajo o fomentar una buena causa.


5. Prioriza siempre las pequeñas marcas, los emprendedores, los amigos y artesanos por encima de las multinacionales.


6. Piensa en la vida útil de ese producto y el precio que cuesta (no solo en dinero, sino en impacto al planeta).


7. No te intereses en modas y sigue tu propio estilo por encima de ellas.


8. Fija tu atención en lo importante más allá del consumir.


Cuanto más pienses en estos puntos, más valor le quitarás al producto, quedando solo lo necesario y esencial, sin publicidad alrededor ni marketing que te empuje a necesitarlo y comprarlo.


El planeta se muere y unos vaqueros nuevos no importan tanto.

Seamos responsables con el Black Friday, por favor.

Es urgente que lo seamos.



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